La higiene ambiental contribuye en gran medida al control de las infecciones. El ambiente hospitalario tiene por lo tanto, un importante papel en la transmisión de enfermedades. Por ello, consideramos que todo lo que rodea al paciente debe ser sometido a una rigurosa limpieza. Para conseguirlo es muy importante conocer los siguientes conceptos:
En primer lugar el término limpieza, que hace referencia a los procedimientos físicos y químicos encaminados a eliminar el material ajeno al objeto o tejido que pretendemos limpiar. Dividimos este procedimiento en 4 fases: enjabonado, fricción, enjuague y secado.
También el término higiene, que incluye las medidas que tienen como objetivo el mantenimiento de la salud y la prevención de enfermedades. La higiene de manos, que explicaremos más adelante, es una de las acciones más importantes para realizar correctamente las diferentes técnicas de los profesionales sanitarios.
Por otro lado, la desinfección y la antisepsia, son los procedimientos mediante los cuales se destruyen los microorganismos patógenos de los objetos inanimados (termómetros, laringoscopios...) y de tejidos vivos (piel , mucosas, heridas...) respectivamente. Para llevar a cabo estos procedimientos se aplican desinfectantes o antisépticos sobre los objetos o tejidos.
Por último, otra definición importante en este ámbito es la esterilización, siendo estéril aquello que está libre de todo microorganismo vivo. Para mantener la esterilización, el personal sanitario debe utilizar elementos como batas, guantes o mascarillas.
Muchos objetos del hospital necesitan ser estériles, como por ejemplo: instrumental quirúrgico, catéteres intravenosos, sondas vesicales, agujas...
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