La inyección intravenosa es la administración de fármacos y
fluidos compatibles con la vía intravenosa al torrente circulatorio, a parte de tener fines diagnósticos para la recogida de muestras de sangre para analizar muestras de sangre, medir la presión venosa central de forma cruenta, inyectar sustancias radiopacas o radioactivas para la realización de pruebas diagnósticas, etc.
La elección de la vía de punción suele ser según las características de la persona y la utilización de la vía. En extremidades superiores (espacio antecubital, antebrazo y arco dorsal de la mano) son las más utilizadas y se utilizan para la inyección en bolo, administración fármacos, soluciones, extracción muestra de sangre, entre otros fines; en extremidades inferiores y arco dorsal del pié con fines similares a los brazos solo que se acceden a ellas cuando existe complicaciones o factores que imposibiliten acceder a las presentes en las extremidades superiores, ya sea la falta de extremidades o la baja calidad de las venas para la canalización y punción de estas; en la yugular y subclavia suele ser tras la colocación de un catéter venoso central, con fines como administración de soluciones irritantes de forma rápida, de alta osmolaridad, nutrición parenteral y control de la presión venosa central; y en casos como neonatos las venas epicraneales para perfusión y de forma excepcional en adultos al reducir el riesgo de producir tromboflebitis.

No debemos retirar el compresor si se realiza extracción de sangre pero debemos quitarlo antes de retirar el sistema de punción, En cambio, si se van a administrar fármacos o soluciones debemos retirarlo antes de iniciar su administración, ya que este impide que fluya la sangre venosa.
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