La glucosa es una importante fuente de energía para las células de nuestro cuerpo. Por lo tanto, la glucemia es una prueba que mide la concentración de glucosa presente en la sangre.
En las personas sanas, la medición de la glucemia suele incluirse en una analítica de sangre u orina, especialmente cuando se trata de personas con sobrepeso, mayores de 50 años o aquellas que ya están diagnosticadas con hipertensión arterial o hipercolesterolemia.
En el caso de que sean personas diagnosticadas con Diabetes Mellitus, deben realizar cada mañana al levantarse, y antes de cada comida, la medición de los niveles de glucosa en sangre. Para ello, utilizan un glucómetro que es un dispositivo capaz de dar información sobre la concentración de glucosa en sangre con solo una gota de ésta.
Los valores normales de glucosa en sangre oscilan entre 70 y 105 mg/dl, cuando los valores son inferiores (40-50 mg/dl) se denomina hipoglucemia y, cuando son valores elevados (superiores a 128 mg/dl) se denomina hiperglucemia.
En una persona diabética, el páncreas no segrega insulina (hormona encargada de captar las moléculas de glucosa de la sangre e introducirlas al interior de las células para poder obtener energía en forma de ATP) de forma natural por lo que esta debe ser administrada artificialmente mediante:
En el caso de que sean personas diagnosticadas con Diabetes Mellitus, deben realizar cada mañana al levantarse, y antes de cada comida, la medición de los niveles de glucosa en sangre. Para ello, utilizan un glucómetro que es un dispositivo capaz de dar información sobre la concentración de glucosa en sangre con solo una gota de ésta.
Los valores normales de glucosa en sangre oscilan entre 70 y 105 mg/dl, cuando los valores son inferiores (40-50 mg/dl) se denomina hipoglucemia y, cuando son valores elevados (superiores a 128 mg/dl) se denomina hiperglucemia.

- Inyección de insulina.
- Bomba de insulina.
Permitiendo así la obtención de energía para el correcto funcionamiento de organismo.
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