La aplicación de un enema consiste en administrar una solución en el recto y colon sigmoide.
Por lo tanto existen 4 tipos de enemas en función de su objetivo: el enema de limpieza cuyo objetivo es eliminar el material fecal mediante la estimulación del peristaltismo mediante la irritación del colon y el recto o mediante la distensión del intestino con la administración de un líquido. El segundo es el enema lubricante cuyo objetivo es facilitar la expulsicón de las heces mediante la aplicación de una sustancia emoliente. El tercero es el enema terapéutico cuyo objetivo es administrar un fármaco. Y en último lugar está el enema diagnóstico cuyo objetivo es administrar una determinada solución para realizar una prueba diagnóstica (rayos x...).
Para la administración de un enema necesitamos el siguiente material: guantes, gasas, paños o protector de cama, lubricante, una sonda rectal, la solución que vamos a administrar, el recipiente donde se encuentra esta solución, la conexión al paciente y el soporte, pinzas de clamp y unas cuñas o acceso al baño.
Técnica:
- Una vez que se tiene todo el material informamos al paciente acerca de la técnica y proporcionamos intimidad.
- Se hace higiene de manos y se ponen guantes desechables.
- Se pone al paciente en posición sims izquierda tal y como se describió en anteriores entradas.
- Se cubre al paciente dejando al descubierto la zona rectal.
- Se lubrica la sonda y es introducida por el recto unos 10 cm. A su vez, se le indica al paciente que se relaje y respire lenta y profundamente.
- Se administra la solución suspendiendo el flujo de la misma en caso de aparecer dolor, calambres, hemorragias...
- Una vez administrada la solución retiramos la sonda y colocamos al paciente en una posición de sims derecho para que así se reparta la solución por todo el organismo.
- Higiene del paciente y registrar todo el procedimiento anterior para que quede constancia de ello en la historia clínica del paciente.
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