Continuando con la línea de las publicaciones anteriores donde hemos hablado de alteraciones en los líquidos corporales, ya sea por acumulación de estos o debido a su pérdida, en esta entrada vamos a tratar las alteraciones electrolíticas, muy ligadas a los volúmenes de líquidos corporales y de vital importancia para el correcto funcionamiento de nuestro organismo.
Y os preguntareis qué papel juega la enfermería dentro de estas alteraciones, pues bien, somos los encargados de la administración de sueroterapia y medicación en los pacientes que se encuentran hospitalizados, además de ser los responsables de realizar los balances de entradas y salidas de líquidos, por lo que somos la primera línea de alerta para detectar un desequilibrio de este tipo y comunicarlo a la guardia para actuar de inmediato y resolver el problema.
El desequilibrio electrolítico consiste en la alteración dentro de los parámetros normales de los niveles de elementos presentes en pequeñas concentraciones pero de vital importancia a nivel osmótico, vascular y nervioso. La mayor parte de ellos se encuentran en forma de iones siendo elementos de la tabla periódica como el calcio, el potasio o el sodio; o moléculas como el bicarbonato, afectando a la alteración en el pH.
Estas alteraciones tienen diferentes formas de manifestación de las que hablaremos en próximas entradas, además de como solucionar cada uno de estos.
Estas alteraciones tienen diferentes formas de manifestación de las que hablaremos en próximas entradas, además de como solucionar cada uno de estos.
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